viernes, 28 de diciembre de 2012

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Hubo un momento en el que el cuerpo fue cárcel, donde el alma se vio aprisionada con violencia. Quebrantada, sin saber como saciarse, engrandarse.. sólo caía  Caía y, empequeñecida con el oxígeno agonizando, mi respiración moría..Mi cabeza sin descansos y jurando cada noche por sentimientos derrotados. Y ahora tengo a la inspiración temblando, siempre de rodillas haciendo suplica. Inspiración dolorida, abismada sobre esta piel de ideas frías.