miércoles, 22 de enero de 2014

El Sol a 45º por encima del horizonte.


Cuando la nada se diluye, todo vuelve. Las ideas que abandone, hoy me rodean trayendo el sentir atrapado. En la oscuridad toman su forma. Inlavables, actúan como sombras. Sin luz que disminuya su tortura. Como el agua salada, resultan insaciables.
Hoy las ideas me ahorcan, al igual que todo lo que deje en el olvido y acabo por regresar conmigo.  Su insaciabilidad me hace intragable. Intragable ante todo. Después, sola sin nadie. Sola sin mí en este enfermo mar de soledad no ubicado, de un tacto áspero, con groso aroma, donde en su densidad me ahoga. Asfixiada.
No hay corriente en este encierro de emboscada contra mí, sin yo. Llevo una tormenta sin dueño aquí, tan dentro, sin mi. Vuelvo a volver. Vuelvo a volverme la cara en alta carcajada, observándola por el rabillo del ojo. Está chillando, llorando sangre. El trauma rasga su mirada. Asfixiada, cae el espejo. Cae el espejo y la pierdo(nos perdemos). Taponando cada arteria de esta vida. De esta vida insana. Conteniendo ambas caras. La cara enferma, sobresaliendo a todas, como la sombra de todo a lo que (se) alumbre.