viernes, 6 de diciembre de 2013

10

"Aquella tarde, al decirle
que me alejaba del pueblo,
me miró triste, muy triste,
vagamente sonriendo.
Me dijo: ¿por  qué te vas?
Le dije: porque el silencio
de estos valles me amortaja
como si estuviera muerto.
-¿Por qué te vas? –He sentido
que quiere gritar mi pecho,
y en estos valles callados
voy a gritar y no puedo.
Y me dijo: ¿a dónde vas?
Y le dije: a donde el cielo
esté más alto y no brillen
sobre mí tantos luceros.
La pobre hundió su mirada
allá en los valles desiertos
y se quedó muda y triste,
vagamente sonriendo."

Juan Ramón Jimenez